Redacción Ciberadio
El músico llevaba semanas ingresado en el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), en Oviedo, mientras la banda mantenía en pausa la gira de presentación de su disco más reciente, Joven y arrogante, que había quedado suspendida precisamente para que su líder pudiera concentrarse en el tratamiento oncológico.
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Un asturiano que dinamitó el rock en español
Jorge Martínez nació en Avilés, Asturias, en 1955. Antes de convertirse en uno de los rostros del rock más indómito de España, pasó por orquestas de música popular y obtuvo en 1976 el carné de músico profesional que expedía el Sindicato Nacional del Espectáculo, requisito de la época franquista para poder tocar en público. Inició la carrera de Derecho en la Universidad de Oviedo, pero la dejó para dedicarse por completo a la música.
Su primera banda importante fue Madson, un grupo de rock en el que también participaba su hermano Juan Martínez. Más tarde formó parte de Los Metálicos, proyecto que sería el paso previo a Ilegales. En 1982, ya metido de lleno en la efervescencia del rock español de los ochenta, fundó Ilegales, el trío con el que pasaría a la historia.
Alto, calvo, de gesto serio y carácter volcánico, Jorge se movía en un territorio propio: demasiado técnico y melódico para ser solo punk, demasiado salvaje para encajar en el pop de la movida. Canciones como Tiempos nuevos, tiempos salvajes, Soy un macarra, ¡Hola, mamoncete! o Agotados de esperar el fin se convirtieron en clásicos del rock en español y en banda sonora de varias generaciones.
Con Ilegales publicó más de una decena de discos y giró por España y América Latina, consolidándose como una referencia del rock cantado en español y como un frontman tan admirado como temido por su carácter provocador.
Ilegales, separaciones, regresos y otros proyectos
La trayectoria de Jorge Martínez no se limitó a Ilegales. Además de liderar la banda durante décadas y reformarla en distintas etapas, el músico se implicó también en la producción discográfica, primero con el sello Discóbolo Records y, posteriormente, con La Casa del Misterio, desde donde trabajó no solo sus propios proyectos sino también álbumes de otros grupos de rock.
En 2011, tras anunciarse la disolución de Ilegales, Jorge dio un giro estético y sonoro con el proyecto Jorge Ilegal y los Magníficos, donde exploró boleros, tangos, chachachá, guarachas, baladas, twist y otros ritmos que rendían homenaje a las orquestas de los años cuarenta y cincuenta. Ese paréntesis “vintage” no impidió que Ilegales regresara después con nueva fuerza y nuevos discos, entre ellos Joven y arrogante (2025), que volvió a subrayar su vigencia dentro del rock.
A lo largo de su carrera se estima que, entre Ilegales y sus otros proyectos, Jorge Martínez participó en la publicación de más de veinte discos de estudio y directos, convirtiéndose en una figura clave para entender la evolución del rock español desde los años ochenta hasta la actualidad.
Reconocimientos y legado
El peso de Jorge Martínez dentro de la música española también se refleja en los reconocimientos recibidos. En 2009, él e Ilegales fueron distinguidos con un Disco de Diamante honorífico por superar el millón de copias vendidas a lo largo de su trayectoria. Un año después recibieron el premio honorífico de los Premios AMAS (Anuario de la Música Asturiana) y, en ediciones posteriores, otros galardones por discos y canciones, que ratificaron su influencia en la escena asturiana y nacional.
En 2017 fue reconocido como “Asturiano del mes” por el diario La Nueva España, y su figura ha sido objeto de biografías, documentales y estudios, entre ellos el documental Mi vida entre las hormigas (2017), que repasa su carrera con testimonios de músicos y periodistas de referencia.
Una vida al límite, sin hijos y con sus propias reglas
Más allá de los escenarios, Jorge Martínez cultivó una imagen feroz, directa y sin filtros. En entrevistas recientes hablaba con frecuencia de la muerte y aseguraba haberse planteado ese tema “sin miedo”, llegando a definirse como un “indigente en cuestión de miedo”, una frase que sintetiza su manera de encarar la vida y el escenario.
Nunca tuvo hijos. Quienes lo conocieron de cerca recuerdan que, cuando se ponía nostálgico, solía evocar a una novia de juventud que terminó atrapada por la heroína, una pérdida que –según contaba– seguía presente en su memoria cotidiana décadas después.
Fuera de la música, tenía una conocida afición por coleccionar soldaditos de plomo y otros instrumentos, al punto de protagonizar una exposición dedicada a su colección. Vivía solo en una casa cercana a Oviedo, desde donde seguía componiendo, ensayando y planificando giras incluso en los últimos años.
Su estilo de vida y su obra parecen resumirse en una de sus frases más citadas: “Antes morir que perder la vida. El momento es ya”, una declaración de principios que lo acompañó hasta el final y que hoy resuena entre fans y colegas mientras el rock en español despide a uno de sus personajes más radicales y coherentes.
La historia de Jorge Martínez confirma que fue mucho más que el líder de Ilegales: fue un creador incómodo, un guitarrista brillante y un letrista que llevó el rock en español al límite, dejando un legado que seguirá vivo en los escenarios y en la memoria de varias generaciones de oyentes.





