Redacción Ciberadio
Cameron señaló que la técnica utilizada —conocida como captura de actuación (performance capture)— permite trasladar los movimientos reales de actores hacia personajes digitales, lo que, en su criterio, preserva la autenticidad y la dimensión artística de la narrativa. Aseguró además que miles de artistas participan en cada proyecto y recalcó que la obra final responde a talento humano, no a algoritmos.
El director manifestó su preocupación frente a la idea de que se reduzca la creación audiovisual a un proceso dominado por IA: “las computadoras no hacen arte ni crean historias”, afirmó, al tiempo que aceptó que la tecnología puede contribuir en otros aspectos técnicos, siempre que no sustituya la interpretación humana.
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Para ilustrar ese principio, Cameron recuerda que desde la primera entrega de Avatar en 2009 la producción involucró técnicas de animación combinadas con actuación real, mediante un complejo sistema de cámaras, efectos especiales y animación por computadora.
El propio mundo ficticio de Pandora —su ambiente selvático, su naturaleza extraordinaria, su fauna y su población alienígena— se construyó pensando en una estética de fantasía y realismo que, según Cameron, no puede depender únicamente de modelos generados por inteligencia artificial, sino de diseño, arte y trabajo humano.
En esta visión, Pandora simboliza la apuesta por lo humano sobre lo automático: un universo que mezcla mito, naturaleza, imaginación y técnica, pero que pretende mantener como eje central la visión de sus creadores.





