Will Smith volvió al universo que lo convirtió en ícono televisivo con un cameo en el episodio final de Bel-Air, la versión dramática de The Fresh Prince of Bel-Air. Su aparición, la primera desde el cierre de la sitcom original en 1996, marcó el broche emotivo de la serie producida por Peacock, que llegó a su fin tras tres temporadas.
